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Jueves, 6 de noviembre de 2003
Guatemala
Observadores internacionales y funcionarios locales temen que
se produzcan hechos de violencia durante las elecciones en Guatemala
(Nueva York) - Amnistía Internacional teme que se produzca
una escalada en la violencia política y las violaciones de
los derechos humanos cuando los guatemaltecos acudan a votar el
domingo. La violencia produciría una seria distorsión
del proceso electoral y la legitimidad de sus resultados.
Ya el 3 de noviembre Amnistía Internacional había
recibido informes sobre por lo menos 21 asesinatos relacionados
con las elecciones, 46 amenazas a periodistas que cubren el evento
y más de 100 incidentes de amenazas e intimidaciones de otro
tipo relacionadas con la votación, entre cuyas víctimas
se encuentran defensores de los derechos humanos y participantes
en iniciativas de observación de las elecciones.
"Votantes, candidatos, y personas encargadas de brindar información
sobre las elecciones podrían perder sus vidas simplemente
por ejercer su derecho al voto o por ejecutar sus responsabilidades
profesionales", sostiene Amnistía Internacional.
El elevado nivel de intimidación no sólo ha eliminado
físicamente a algunos candidatos y obstaculizado el desarrollo
de las campañas de otros, sino que también sirve claramente
para intimidar a los votantes, ya sea para forzarlos a votar a candidatos
específicos o simplemente para que no voten.
Esta mezcla volátil se ha visto alimentada en los últimos
días por la amenaza de ex patrulladores civiles de causar
disturbios en las elecciones a no ser que se cumplan plenamente
sus exigencias de resarcimiento por su servicio en tiempos de guerra
como adjuntos civiles del ejército. Por este motivo funcionarios
guatemaltecos creen que podría haber disturbios en el día
de las elecciones en 16 de los 22 departamentos de Guatemala. El
partido gobernante, Frente Republicano Guatemalteco (FRG), aceptó
en principio estas exigencias, buscando de esta manera "comprar"
sus votos.
Según se ha denunciado, el FRG también ha estado haciendo
uso indebido de los fondos del estado, entre otras tácticas,
para intentar influenciar los resultados de las elecciones antes
de la votación del domingo. Una ley recientemente sancionada
que habría prohibido la publicación de periódicos
cerca de la fecha de las elecciones demuestra hasta qué punto
el Congreso dominado por el FRG estaba dispuesto a llegar. La ley
también prohibía que funcionaran las estaciones de
servicio y el transporte privado en esas fechas. Sin embargo, después
de protestas generalizadas que alegaban que esta ley habría
evitado efectivamente la cobertura periodística de las elecciones
en un momento crucial y que posiblemente habría dificultado
el acceso de los votantes a los puestos de votación, el presidente
de Guatemala Alfonso Portillo habría vetado la ley.
La controvertida nominación del General Efraín Ríos
Montt como candidato presidencial del FRG ha sido otro factor importante
en la elevación de las tensiones electorales. El General
no sólo tiene un historial de derechos humanos sumamente
turbio, sino que también estaría impedido por la Constitución
de ser candidato a la Presidencia.
Sin embargo, los otros dos partidos, la Unión Nacional de
la Esperanza (UNE) y la Gran Alianza Nacional (GANA), ambos serios
candidatos a entrar en una segunda vuelta en caso de ballotage,
también han presentado candidatos vinculados con violaciones
de los derechos humanos durante el conflicto civil. Ambos partidos
también estuvieron supuestamente involucrados con las mismas
estructuras de poder paralelo y crimen organizado que mantuvieron
dominado al FRG durante el período actual (desde 2000 hasta
el presente).
"Todas las misiones de observación nacionales e internacionales,
todos los partidos políticos guatemaltecos y las autoridades
actuales deben estar alertas ante las posibilidades de violencia
y fraude de todos los sectores", afirma Amnistía Internacional.
"Deben tomar todas las medidas posibles para garantizar que
se respeten los derechos humanos y el imperio de la ley durante
las elecciones, incluyendo la adhesión al pacto de no violencia
firmado por todos los participantes al principio de la campaña".
La organización también hizo un llamamiento a la
comunidad internacional para que permanezca vigilante en caso de
mayor violencia y fraude después de las elecciones, y para
que se inste al partido ganador a que adopte una serie de compromisos
de respeto de los derechos humanos.
Fuente: Amnesty International, 600 Pennsylvania Avenue
SE, Washington, D.C. 20003
Contacto: Eric Olson (202) 544-0200 x 251 o Michelle
Linder (212) 633-4268
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