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Jueves, 26 de junio de 2003
Los Estados Unidos de América
La decisión de la Corte Suprema sobre el
caso Wiggins podría afectar a cientos de apelaciones de condenados
a muerte
La organización sostiene que la defensa incompetente es
moneda corriente en el sistema de aplicación de la pena de
muerte en EE.UU.
(Washington, DC) - Una decisión de la Corte Suprema de
EE.UU., que determinó que los abogados de Kevin Wiggins,
un presidiario de Maryland condenado a la pena capital, no cumplieron
con las normas sobre asesoramiento legal competente, ofrecerá
un nuevo argumento para cientos de condenados a muerte, declaró
Amnistía Internacional de EE.UU. (AIUSA) en el día
de la fecha.
"Aunque nadie puede predecir con absoluta certeza en cuántos
casos la defensa de los condenados a muerte no cumplió con
las normas internacionales y constitucionales de EE.UU., Amnistía
Internacional conoce cientos de casos en los que los jurados no
tuvieron acceso a importantes circunstancias atenuantes", afirma
Sue Gunawardena-Vaughn. "En varios casos, los jurados expresaron
su frustración y consternación al enterarse de que
habían condenado a morir a alguien sin haber tenido acceso
a información clave sobre sus antecedentes".
Las garantías internacionales exigen que los acusados a los
que se puede aplicar la pena capital deben recibir asistencia legal
adecuada durante todas las etapas del juicio, en mayor medida que
en aquellos casos en los que no se aplica la pena de muerte. Un
informe reciente de Amnistía Internacional, Aide-Memoire
to 25 Years of Killing in the US (Ayudamemoria de 25 años
de asesinatos en EE.UU.), puso al descubierto que muchos de los
acusados son demasiado pobres como para poder costear su propio
abogado y son representados por abogados designados por el tribunal.
Con enorme frecuencia, los condenados cuentan con abogados incompetentes
o inexpertos precisamente en la etapa de la sentencia, lo que ayuda
a explicar por qué tanta gente inocente ha sido condenada
a muerte. Es en esta etapa, después de que el acusado ha
sido condenado, que el estado presenta argumentos para que se aplique
la pena capital y la defensa tiene la oportunidad de presentar pruebas
que respalden la aplicación de una sentencia más leve.
En un caso tras otro, a pesar de la existencia de circunstancias
atenuantes, los abogados defensores presentaron muy pocas o ninguna
prueba de este tipo, y es por ello que el jurado no tenía
ningún motivo en el cual basarse para votar por la aplicación
de una condena más leve.
Amnistía Internacional presenta los siguientes casos como
ejemplos de asesoramiento legal incompetente durante la etapa de
sentencia de los juicios donde se aplica la pena capital.
John Young Ejecutado en Georgia en 1985. Su abogado admitió
que no estaba bien preparado debido a problemas personales. Fue
excluido del foro (acusado de tenencia de drogas) días después
del juicio. No presentó ninguna prueba atenuante en beneficio
de su cliente, que era un adolescente.
Billy Mitchell Ejecutado en Georgia en 1987. Su abogado defensor
no presentó ninguna prueba atenuante cuando se dictó
sentencia. Declaraciones juradas de personas que habrían
testificado, si se les hubiera solicitado que lo hicieran, ocupan
170 páginas del expediente archivado en el tribunal federal.
Earl Clanton Ejecutado en Virginia en 1988. Su abogado estuvo
ocho horas con Clanton, incluyendo el tiempo que duró el
juicio. Un juez federal determinó que "no hizo el menor
esfuerzo para obtener pruebas atenuantes ... lo que equivale a una
absoluta negligencia de sus obligaciones profesionales".
James Messer Ejecutado en Georgia en 1988. Varios jueces
federales describieron el desempeño de su abogado como "irracional
y negativo", "un completo fracaso del régimen procesal"
y "totalmente antiprofesional".
Leonard Laws Ejecutado en Virginia en 1990. Su abogado no
presentó ninguna prueba atenuante, incluyendo las que demostraban
que Laws había sufrido grave daño psicológico
en la guerra de Vietnam. Una opinión en disidencia de la
Corte Suprema de EE.UU. describió la conducta del abogado
como "claramente deficiente".
John Gardner Ejecutado en Carolina del Norte en 1992. Su
abogado, que era drogadicto y alcohólico en el momento del
juicio y que posteriormente fue apartado de la práctica legal
acusado de negligencia profesional, no realizó ninguna investigación
para obtener pruebas atenuantes.
Jesus Romero Ejecutado en Texas en 1992. Lo único
que dijo el abogado en su alegato final fue: "Ustedes son un
jurado muy inteligente. Tienen la vida de ese hombre en sus manos.
Pueden tomarla o no. Eso es todo lo que tengo para decir".
Un juez federal opinó que su conducta fue "visiblemente
irracional", pero esto fue anulado durante la apelación.
Martsay Bolder Ejecutado en Missouri en 1993. Su abogado
no presentó ninguna prueba atenuante. Un juez federal dejó
sin efecto la condena a muerte, pero ésta fue restablecida
durante la apelación. Un juez disidente describió
este caso como un "fracaso de la justicia".
Joe Wise Ejecutado en Virginia en 1993. Su representante
era un abogado que nunca antes había actuado en un juicio
penal. El alegato que realizó para oponerse a la ejecución
duró dos minutos, en el que resumió el caso de su
cliente en 22 oraciones.
Carl Johnson Ejecutado en Texas en 1995. Durante el juicio,
su abogado principal se quedó dormido durante "períodos
significativos en varias ocasiones", según la declaración
jurada presentada por el co-defensor, un abogado inexperto que recién
había egresado de la facultad de derecho.
Larry Stout Ejecutado en Virginia en 1996. Su abogado no
presentó ninguna prueba atenuante durante la etapa de sentencia.
Un juez federal determinó que esto había sido una
conducta constitucionalmente inadecuada, pero esta decisión
fue anulada por un tribunal superior.
Durlyn Edmonds Ejecutado en Illinois en 1997. El abogado
que había sido designado por el tribunal no investigó
ni presentó pruebas de la enfermedad mental de Edmonds, a
pesar de que en reiteradas ocasiones se le había diagnosticado
que sufría esquizofrenia.
Victor Kennedy Ejecutado en Alabama en 1999. Su abogado no
presentó ninguna prueba atenuante. Se le otorgó un
nuevo juicio, pero fue revocado por un tribunal superior basándose
en que el reclamo de representación ineficaz había
sido elevado demasiado tarde.
Cornel Cooks Ejecutado en Oklahoma en 1999. Su abogado no
hizo comparecer a ningún testigo y no presentó ninguna
de las pruebas atenuantes considerables que tuvo a su disposición
durante la etapa de sentencia.
Wanda Jean Allen Ejecutada en Oklahoma en 2001. Era el primer
caso de pena capital en el que intervenía su abogado, que
cobró U$S 800. El abogado no tenía conocimiento de
que Allen sufría de un leve retraso mental.
Ronald Frye Ejecutado en Carolina del Norte en 2001. Su abogado
era un alcohólico que se emborrachaba de forma rutinaria
en lugar de trabajar en el caso de Frye. Varios de los jurados declararon
posteriormente que no habrían votado por la condena a muerte
si hubieran tenido conocimiento sobre los antecedentes de Frye.
Fuente: Amnesty International, 600 Pennsylvania Avenue
SE, Washington, D.C. 20003
Contacto: Jen Corlew, (202) 544-0200 x 302
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