Martes, 29 de abril de 2003
Colombia
Bush y los funcionarios del congreso
no deben dejarse llevar por las falsas promesas de Uribe, afirma Amnistía
Internacional de EE.UU.
La evidencia creciente del sufrimiento de la población civil
es señal de que EE.UU. debe interrumpir el envío de
ayuda a Colombia
(Washington, DC) - Cuando el presidente colombiano Álvaro
Uribe trate de conseguir apoyo político y financiero tras
su llegada a la ciudad de Washington esta semana, el Presidente
Bush y los líderes del Congreso deben preguntarse seriamente
cuál es el impacto de sus políticas sobre la población
civil, afirma Amnistía Internacional de EE.UU. (AIUSA).
La visita de Uribe se produce en un momento crítico para
el Presidente colombiano. A principios de este mes, 209 miembros
de la Cámara de Representantes votaron en contra de la solicitud
de emergencia del presidente Bush de 104 millones de dólares
adicionales en calidad de asistencia para la seguridad de ese país.
Aunque la medida se aprobó por nueve votos, esta propuesta
tuvo menos aprobación que las otras dos votaciones similares
que tuvieron lugar en los dos últimos años.
"Lejos de restaurar el orden, el enfoque de 'seguridad democrática'
de Uribe sólo ha contribuido a intensificar el conflicto,
con consecuencias devastadoras para la población civil",
sostiene el Dr. William F. Schulz, Director Ejecutivo de AIUSA.
"Los Miembros del Congreso están cuestionando claramente
el costo y la efectividad de la política estadounidense en
Colombia. Es hora de que el Presidente Bush y los líderes
del Congreso demuestren que la luna de miel entre Uribe y Washington
está llegando a su fin". Amnistía Internacional
ha recibido numerosos informes sobre violaciones graves de los derechos
humanos por parte de las fuerzas de seguridad colombianas, las fuerzas
paramilitares (AUC) y los guerrilleros (FARC y ELN) desde que Uribe
asumió el gobierno en agosto de 2002.
Amnistía Internacional (AI) ha seguido proporcionando pruebas
de que en reiteradas oportunidades Colombia no ha cumplido con las
condiciones necesarias de respeto de los derechos humanos que Estados
Unidos establece como condición para el envío de ayuda.
Una de estas condiciones es que el Secretario de Estado se cerciore
de que las fuerzas armadas de Colombia estén llevando a cabo
un esfuerzo coordinado para combatir a las fuerzas paramilitares.
En una reciente misión a Colombia, los delegados de AI fueron
testigos de cómo las fuerzas paramilitares, clasificadas
como "terroristas" por el Departamento de Estado de Estados
Unidos, actuaban abiertamente en las calles de Barrancabermeja,
donde también se encuentran ubicadas cinco ramas de las fuerzas
de seguridad de Colombia. En los primeros tres meses de 2003, estas
fuerzas paramilitares fueron responsables de la muerte de unos 25
civiles, incluyendo dos defensores de los derechos humanos.
"Cuando se les preguntó por qué no se detenía
la acción de estas fuerzas, la respuesta de los oficiales
de la policía y de las fuerzas armadas fue la indiferencia,
o negar que estas situaciones ocurrieran, o inclusive afirmar que
'es mejor que lo que había antes'", comenta Eric Olson,
Director de Defensa y Promoción del Continente Americano
para AIUSA y miembro de la delegación. "La complicidad
entre militares y paramilitares es un problema grave en Colombia
y nunca se podrá lograr la seguridad mientras las autoridades
permitan que las violaciones a los derechos humanos sigan ocurriendo
impunemente. Teniendo en cuenta los resultados de las políticas
de Uribe, el Presidente Bush y el Congreso no deben dejarse llevar
por nueva retórica que sólo se traduce en promesas
vacías".
Fuente: Amnesty International, 600 Pennsylvania Avenue
SE, Washington, D.C. 20003
Contacto: Wende Gozan
212/633-4247 or Eric Olson at 202/544-0200 x251
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