El Congreso debe frenar la ayuda de los EE.UU. a Colombia,
Advierte Amnistía Internacional
Durante la visita del Presidente Álvaro Uribe, Amnistía
Internacional denuncia nuevas fallas en la organización de
tropas civiles que "invitan a que se cometan abusos contra
los derechos humanos"
(Washington, DC) - Cuando el Presidente Álvaro Uribe se reúna
esta semana con los líderes del Congreso para exponer sus
planes de seguridad para Colombia, los funcionarios estadounidenses
deberán hacer que Uribe reconsidere los efectos de estas
medidas y deberán detener la adjudicación de 41.7
millones de dólares estadounidenses destinados a las fuerzas
armadas colombianas para este año fiscal.
"El Departamento de Estado cometió un gravísimo
error a principios de este mes al certificar que Colombia cumple
con las condiciones de defensa de los derechos humanos",
afirma el Dr. William F. Schulz, Director Ejecutivo de Amnistía
Internacional de EE.UU. (AIUSA). "Lo que en ese momento estaba
claro, ahora resulta penosamente obvio: que el gobierno colombiano
no sólo no ha cumplido los requisitos para recibir esta
certificación, sino que además, las nuevas medidas
aplicadas por Uribe podrían causar mayores problemas en
el área de derechos humanos. El Congreso debería
mostrarse firme y negarse a autorizar la ayuda estadounidense,
que podría contribuir a que se incrementen aun más
los abusos, que ya son endémicos en Colombia".
Las reuniones recientes de las organizaciones de defensa de los
derechos humanos con el vicepresidente Francisco Santos sólo
sirvieron para acrecentar el temor de que el gobierno de Uribe
está aplicando políticas perjudiciales para la protección
de los derechos humanos. Especialmente perturbador fue el reconocimiento
por parte del vicepresidente colombiano de que no existen procesos
para investigar los antecedentes de los miembros de las fuerzas
militares especiales del gobierno compuestas por "soldados
campesinos" y que existen planes para permitir que esos soldados
vuelvan a casa por las noches, convirtiendo de esta forma a sus
familias en potenciales víctimas del conflicto armado.
"Al no investigar a los miembros de estas unidades de soldados
campesinos, el gobierno colombiano ha creado un sistema que permite
que los miembros de las fuerzas paramilitares o de la guerrilla
infiltren y exploten fácilmente unidades supuestamente
destinadas al mantenimiento de la paz", afirma Eric Olson,
Director de Defensa de América de AIUSA, que se reunió
con Santos la semana pasada. "Al permitir que estas fuerzas
vuelvan a sus casas durante la noche, sus familias se convierten
en blancos perfectos para la oposición. Esto prácticamente
invita a que se cometan abusos contra los derechos humanos".
Olson también observó que, aunque la participación
en la red de informantes de los soldados campesinos es supuestamente
voluntaria, es muy difícil, si no imposible, evitar la
coerción. Es muy común que se acuse a civiles de
simpatizar con la guerrilla cuando no cooperan con las fuerzas
militares o paramilitares.
Aunque Amnistía Internacional reconoce la magnitud del
desafío que debe enfrentar el Presidente Uribe, la organización
teme que Uribe, en nombre del combate al terrorismo, esté
propiciando un entorno negativo para los derechos humanos al declarar
que el país está pasando por un "estado de
conmoción interna". Estas declaraciones, sumadas al
creciente debilitamiento del sistema judicial por parte del gobierno
colombiano, sólo pueden crear un ambiente propicio para
los abusos contra los derechos humanos.