Colombia no pasa la prueba de los derechos humanos
Los EE.UU. liberan fondos a pesar de que los lazos entre los
militares y los grupos paramilitares continúan existiendo
(Washington, DC) -- Colombia no ha cumplido con ninguna de las condiciones
de protección de los derechos humanos que la legislación
estadounidense impone como requisito previo al otorgamiento de ayuda
militar, según denunciaron hoy tres importantes organizaciones
de defensa de los derechos humanos.
En un nuevo informe que detalla el historial de derechos humanos
de Colombia, Amnistía Internacional, Human Rights Watch
y la Oficina para Latinoamérica en Washington (WOLA) han
planteado serias objeciones a la certificación sobre las
condiciones relativas a los derechos humanos emitida el 9 de septiembre
por el Secretario de Estado Adjunto, Richard Armitage, que liberó
unos U$S 70 millones en entrenamiento, armamento, municiones y
otros suministros a fuerzas armadas que cuentan con un historial
de graves violaciones de los derechos humanos.
"Afirmar que Colombia cumple con las condiciones de protección
de los derechos humanos es burlarse de la ley", sostiene
Eric Olson, Director de Defensa de América para AIUSA.
"El gobierno de los EE.UU. está ignorando el incumplimiento
rotundo del gobierno colombiano de los criterios mínimos
de respeto a los derechos humanos. Hacer la vista gorda ante la
crisis de los derechos humanos en Colombia sólo puede aumentar
la violencia y debilitar las aspiraciones de todos aquellos que
anhelan que haya justicia y seguridad en ese país".
Conforme al artículo 567 de la Ley de Asignaciones para
Operaciones en el Extranjero, Financiamiento de Exportaciones
y Programas Afines, el gobierno colombiano debe demostrar que
las fuerzas armadas han suspendido a los oficiales sobre los cuales
pesen denuncias creíbles de violaciones graves de los derechos
humanos o de complicidad con grupos paramilitares, han cooperado
con las autoridades judiciales civiles a cargo del enjuiciamiento
de militares en tribunales civiles, han tomado medidas efectivas
para romper los lazos con los grupos paramilitares y han ejecutado
las órdenes de captura de líderes paramilitares
que aún se encuentren pendientes. .
"Desde la última certificación, hemos recibido
nuevos informes sobre choques entre las fuerzas armadas y los
grupos paramilitares", denuncia José Miguel Vivanco,
Director Ejecutivo de la División de América de
Human Rights Watch. "Pero el problema fundamental continúa
siendo el mismo: no ha habido ningún avance significativo
en la suspensión de oficiales implicados en casos de abusos,
la investigación judicial eficaz de los abusos o la ruptura
de los lazos persistentes entre las fuerzas armadas y los grupos
paramilitares".
El informe presentado por los tres grupos afirma, con ejemplos
de casos específicos, que ninguna de estas tres condiciones
se ha cumplido. El informe también muestra cómo
se ha debilitado la decisión del gobierno colombiano de
defender los derechos humanos desde mayo de 2002, fecha en la
que se otorgó la certificación anterior relativa
a los derechos humanos. El nuevo presidente, Álvaro Uribe,
ha tomado medidas que amenazan con debilitar aun más la
responsabilidad por las violaciones de los derechos humanos y
contribuyen con el crecimiento de los grupos paramilitares que
actúan fuera de la ley.
"Esta certificación constituye una ofensa a todos
los colombianos que han sido amenazados o incluso asesinados debido
a su compromiso con los derechos humanos", afirma el Director
Ejecutivo de WOLA, Bill Spencer. "También constituye
una afrenta al Congreso de los EE.UU., que está siendo
forzado por un gobierno decidido a librar una guerra en Colombia
acompañado por los peores elementos de las fuerzas militares
de ese país".
Los grupos también cuestionaron el historial del fiscal
general Luis Camilo Osorio, que asumió ese cargo en julio
de 2001. Osorio ha despedido o ha obligado a que renuncien los
fiscales encargados de investigaciones sobre los derechos humanos
y ha desbaratado casos importantes, entre ellos el procesamiento
del General (retirado) Rito Alejo del Río, acusado de haber
apoyado a grupos paramilitares en los 90. El General Del Río
fue dado de baja en 1998 y los EE.UU. cancelaron su visa para
entrar a ese país. En un artículo reciente publicado
en The Wall Street Journal, se dice que Osorio acusó a
cuarenta y cinco miembros del Congreso de los EE.UU. de participar
en una "guerra" para desacreditar a las autoridades
colombianas, a causa de una carta firmada por estos funcionarios
en la que expresan su preocupación acerca de los derechos
humanos.
El documento conjunto emitido por Human Rights Watch, Amnistía
Internacional y WOLA está disponible en:
www.hrw.org
www.amnestyusa.org
www.wola.org