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Sumario
Ejecutivo: Entrenamiento Militar Estadunidense, de Seguridad
y Policial para Fuerzas Extranjeras
Cada año el gobierno estadounidense entrena no menos de
100,000 soldados y policías extranjeros provenientes de más
de 150 países en doctrinas y métodos militares y policiales
estadounidenses, así como en técnicas de guerra y
combate. Estas cifras han aumentado tremendamente después
del 11 de septiembre del 2001, con una intensificación de
operaciones en países tales como Afganistán, Georgia,
las Filipinas y Yémen. La mayoría de esas operaciones
son consideradas entrenamiento "anti-terrorista" para
fuerzas extranjeras, pero dicho entrenamiento no está limitado
a la época posterior al 11 de septiembre.
El Entrenamiento Militar Estadounidense de Hoy Puede Tener Consecuencias
No Previstas en el Futuro
El entrenamiento militar ofrece beneficios a largo plazo, y los
conocimientos que se logran de dicho entrenamiento pueden ser fácilmente
transferidos de una unidad policial o militar hacia otras. El entrenamiento
que los EEUU ofrece a otras naciones debe por lo tanto ser cuidadosamente
considerado como un elemento de la política exterior estadounidense
que debe estar gobernado por el control, la transparencia, la responsabilidad
y el liderazgo apropriados. La importancia de estos controles es
demostrada por el récord que los programas de entrenamiento
estadounidenses tienen en lugares como Colombia, Indonesia y Ruanda,
donde las fuerzas militares han cometido violaciones de derechos
humanos en el contexto de esos conflictos armados particulares.
Durante la década de los noventas, el récord particular
de una institución de entrenamiento militar estadounidense
atrajó el escrutinio del público estadounidense. La
escuela del Ejército de los EEUU denominada "Escuela
de las Américas" dió entrenamiento y educación
a soldados latinoamericanos, algunos de los cuáles llevaron
a cabo violaciones de derechos humanos (incluyendo el asesinato
en 1989 de seis sacerdotes jesuitas, una empleada doméstica
y su hija. Más tarde, en 1996, se hizo del conocimiento público
que en los ochentas y principios de los noventas la Escuela de las
Américas había usado manuales que advocaban prácticas
de tortura, extorsión, secuestro y ejecución extra-judicial.
Estas revelaciones fueron en su mayoría el resultado de
una campaña desarrollada por organizaciones no-gubernamentales
(tales como la School of the Americas Watch) para descubrir y diseminar
al público el historial de la Escuela de las Américas
y sus graduados. En los 1990s dicha campaña generó
presiones tremendas en favor de la reforma. La Escuela de las Américas
ahora tiene un nuevo nombre, un nuevo reglamento y un plan de estudios
bastante diferente que incluye cursos sobre derechos humanos y ley
humanitaria. Sin embargo, el Gobierno de los EEUU nunca ha hecho
a nadie responsable por los manuales o el comportamiento de los
graduados de la Escuela de las Américas, y muchos de sus
críticos continuan demandando que se cierre permanentemente
dicha institución.
La Vasta Red de Operaciones de Entrenamiento Estadounidenses
A pesar de todo esto, la Escuela de las Américas (o Instituto
del Hemisferio Occidental para la Cooperación de Seguridad,
como se le conoce ahora) es únicamente una parte pequeña
de la vasta y compleja red de programas estadounidenses para el
fuerzas militares y policiales extranjeras. Parte de dicho entrenamiento
se desarrolla en los Estados Unidos, con financiamiento del gobierno
extranjero recipiente o por medio de préstamos y donaciones
facilitadas por los EEUU. Además del Instituto del Hemisferio
Occidental para la Cooperación de Seguridad, hay aproximadamente
275 escuelas e instalaciones militares en los EEUU que ofrecen más
de 4,100 cursos de estudio. Decenas de miles de estudiantes participan
en esos programas, pero muchos más reciben entrenamiento
en sus propios países por medio de una variedad de programas
entre los que se incluyen ejercicios militares.
Los EEUU también provee entrenamiento para fuerzas policiales
extranjeras por medio de varios programas que incluyen aquellos
que son administrados por los Departamentos de Estado (DOE) y Justicia
(DOJ), y por la Oficina Federal de Investigaciones (FBI).
Contratistas comerciales privados estadounidenses también
ofrecen entrenamiento para las institutiones militares y fuerzas
policiales extranjeras. En algunos casos el DOE, junto con el DOJ
y el Departamento de Defensa (DOD), contratan compañías
privadas para implementar programas de entrenamiento elegidos por
el gobierno. En otros casos son los gobiernos extranjeros los que
contratan directamente a las compañías estadounidenses.
Imperativas para la Supervisión y el Entrenamiento en Derechos
Humanos
Un número de leyes gobiernan el entrenamiento estadounidense
para fuerzas extranjeras, tales como el Acta de Control de Exportaciones
de Armas (Arms Export Control Act), el Acta de Asistencia Extranjera
(Foreign Assistance Act), y la enmienda al Acta de Operaciones Extranjeras
y Apropriaciones de Defensa (Foreign Operations and Defense Appropriations
Act) que se conoce con el nombre de "Ley Leahy." Dicha
ley fue introducida en 1996 y requiere que se investiguen los antecedentes
personales de todos los extranjeros que reciben de los EEUU entrenamiento
militar y policial. Aunque el DOE y el DOD han progresado en implementar
la Ley Leahy, aún no existe ningún estándard
para los procesos que se usan para desarrollar esas investigaciones.
En la práctica, la calidad de la investigación de
antecedentes varía de una embajada estadounidense a la otra,
dependiendo de factores tales como el nivel de los esfuerzos de
los empleados de las mismas y la cantidad de datos disponibles sobre
los antecedentes de los candidatos a estudiantes. Se debe agregar
que los requerimientos de investigaciones no son aplicados al entrenamiento
financiado por gobiernos extranjeros con sus propios recursos. La
mayoría del entrenamiento estadounidense para tropas extranjeras
es financiado de esa manera. Las evaluaciones de seguimiento sobre
estudiantes militares extranjeros que han recibido entrenamiento
estadounidense son también bastante limitadas.
Además de esta estructura legal, parte del entrenamiento
militar estadounidense incluye material sobre derechos humanos,
aunque no hay ningún requerimiento sistemático de
que dicho material sea parte de la mayoría de la educación
militar y entrenamiento que son dirigidos hacia fuerzas extranjeras.
Dos programas que regularmente incluyen dichos material son el Instituto
del Hemisferio Occidental para la Cooperación de Seguridad
(WHINSEC), el cuál incluye un curso obligatorio sobre derechos
humanos, y la Educación y Entrenamiento Militar Internacional
(International Military Education and Training - IMET), que incluye
cursos sobre relaciones cívico-militares, derechos humanos
y justicia. En contraste, no hay ningún requerimiento obligatorio
para el ofrecimiento de instrucción sobre derechos humanos
en el entrenamiento recibido por agentes policiales extranjeros.
Con la excepción de pocos programas, ninguna información
sobre el posible contenido de material sobre derechos humanos en
el entrenamiento policial se encuentra públicamente disponible.
Los Estados Unidos también ofrece entrenamiento operacional
para fuerzas extranjeras, frecuentemente por medio de ejercicios
militares, pero la mayoría de esos ejercicios no incluyen
ningún tipo de procedimientos de investigación sobre
abusos de derechos humanos o contenido material sobre derechos humanos
o la ley humanitaria. La excepción es el Entrenamiento de
Intercambio Combinado Conjunto (Joint Combined Exchange Training
- JCET), un programa que permite a las Fuerzas de Operaciones Especiales
de EEUU (US Special Operations Forces) desarrollar ejercicios militares
conjuntos con fuerzas extranjeras. El programa del JCET requiere
que se investiguen los antecedentes de todos los participantes extranjeros.
Casos de Estudio: Ruanda, Indonesia, Colombia
El entrenamiento operacional, en particular, tiende a desarrollarse
con poca vigilancia sobre la política extranjera estadounidense
o con responsabilidad. Los riesgos que esas situaciones representan
se pueden entender mejor por medio de los siguientes casos de estudio:
Ruanda, Indonesia y Colombia. El Ejército Patriótico
de Ruanda (EPR) ha estado implicado en masivas violaciones a los
derechos humanos, las que incluyen "desapariciones" y
asesinatos de civiles desarmados. Aunque aún no está
claro cuáles son las unidades que han sido entrenadas, se
sabe que Fuerzas Especiales de EEUU le dieron entrenamiento letal
de combate a elementos del EPR antes de que sucedieran dichas violaciones.
Las Fuerzas Especiales de EEUU han continuado entrenando soldados
de Indonesia aún después de la masacre por tropas
de ese país de protestantes desarmados en Timor Oriental
(y a pesar de que el Congreso de los EEUU había prohibido
el entrenamiento militar de tropas indonesas. En Colombia fuerzas
estadounidenses continuan dando ayuda militar, a pesar de las masivas
violaciones de derechos humanos que han sido causadas por las fuerzas
militares colombianas y las fuerzas paramilitares a las que están
ligadas.
Recomendaciones de Amnistía Internacional para el Gobierno
de EEUU
Basandose en este informe, Amnistía Internacional recomienda
que el Gobierno de EEUU tóme los siguientes pasos:
- Incremente la transparencia y responsabilidad del entrenamiento
ofrecido a militares extranjeros. En particular, el gobierno estadounidense
necesita incrementar el escrutinio sobre el entrenamiento desarrollado
por contratistas estadounidenses privados y enforzar el Acta de
Información sobre Derechos Humanos (Human Rights Information
Act), así como también el Acta para el Entrenamiento
Responsible de Fuerzas Militares Extranjeras (Foreign Military
Training Responsibility Act) para que exista mayor información
pública sobre el entrenamiento anterior y corregir la falta
de vigilancia, transparencia y responsabilidad vigente.
- Generalize la educación sobre derechos humanos y ley
humanitaria en todo el entrenamiento para militares extranjeros;
incremente la transparencia y responsabilidad del entrenamiento
provisto a personal militar extranjero.
- Fortalezca la investigación de los antecedentes personales
de todos los recipientes del entrenamiento para extranjeros, incluyendo
la de aquellos que se benefician del entrenamiento financiado
por gobiernos extranjeros o del entrenamiento desarrollado por
contratistas privados.
- Desarrolle un sistema mejor coordinado para asignar a gobiernos
extranjeros los programas de entrenamiento militar, de seguridad
y policial.
- Ofrezca vigilancia, control y guías políticas
para gobernar el uso de las Fuerzas Especiales de EEUU (SOF) en
el entrenamiento de fuerzas extranjeras, especialmente si dicho
entrenamiento involucra a fuerzas convencionales regulares.
- Establezca una comisión independiente para investigar
las actividades pasadas de la Escuela de las Américas y
sus graduados, particularmente en lo que se refiere al uso de
manuales de entrenamiento que advocan la tortura y otras actividades
ilegales. Pendiente a la publicación de los resultados
de dicha comisión, todo entrenamiento en el Instituto del
Hemisferio Occidental para la Cooperación de Seguridad
(la institución que reemplazó a la Escuela de las
Américas en el 2001) debiera ser suspendido.
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